La
búsqueda de la propia identidad:
El inicio de la pubertad con el que comienza la adolescencia es también el
momento en el que los seres humanos empiezan a buscar su propia identidad. Ya
no son niños pero aún no son adultos. La familia que hasta hace nada era todo
su mundo ahora se queda pequeña, necesitan salir al exterior, establecer nuevos
contactos, crear redes de amigos, descubrir el mundo y su lugar en él. Y para
eso es fundamental el grupo de amigos.
Un
grupo de semejantes: Los adolescentes suelen construir su grupo de
amigos con chicos y chicas parecidos a ellos. Con las mismas aficiones, el
mismo gusto por cierta ropa, iguales intereses, etc. Con adolescentes
semejantes a ellos se encuentran cómodos y con ellos establecen sus relaciones
de confianza y lealtad. Con ellos pueden hablar de todo lo que les pasa porque
a ellos les están ocurriendo las mismas cosas. Sólo eso ya sería beneficioso
para nuestros hijos porque gracias a sus amigos entienden que el proceso por el
que ellos están pasando es natural y le ocurre a todo el mundo.
Aceptación: En medio de los cambios que experimentan los
adolescentes no es importante solo saber que también a los otros les ocurren
las mismas cosas, es fundamental ser aceptado como uno es. Y eso también lo
proporciona el grupo de amigos.
Independencia. Con frecuencia los padres se quejan de que sus
hijos se limitan a seguir a sus amigos y son iguales a ellos en todo.
Generalmente eso no es exactamente así. Como el grupo se forma entre iguales,
todos ellos siguen lo que hacen los demás. Pero lo más importante es que aunque
a nosotros nos parezca que son todos iguales, ellos están aprovechando su
pertenencia al grupo para crear su identidad propia. La de un chico o chica que
se encamina hacia el mundo de los adultos. Y aunque nos duela, hay una parte de
ese proceso que es necesario que ellos hagan fuera de la familia.
¿Con
quién se relacionan los adolescentes?
Los grupos de adolescentes están formados por
chicos y chicas y aunque en general al principio de la adolescencia las
relaciones más estrechas se forman entre ellos sin tener en cuenta el género,
cuando va avanzando la adolescencia lo normal es que las chicas establezcan
lazos más fuertes con otras chicas y los chicos con otros chicos. Pasado un
tiempo, las cosas vuelven a cambiar y comienzan a entablarse relaciones entre
ambos sexos que frecuentemente acaban con la formación de parejas.
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